Sanidad espiritual

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  Efesios 4.15-16 dice lo siguiente...

  • (15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 
  • (16) de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

  El texto enseña que los creyentes somos el cuerpo de CRISTO, por lo tanto debe haber unidad; pero, para que haya unidad, primero debe haber sanidad.

  A cada uno de nosotros como hijos/as de DIOS se nos ha dado al menos un don (regalo) que debe ser usado.

  • ¿Cuál es tu don?

  La pregunta no es qué quieres hacer para el SEÑOR, sino que te dio DIOS para que hagas. Algunas veces lo que queremos no es lo que DIOS quiere.

  Cada uno de nosotros tiene una actividad propia que DIOS da y fuimos puestos en el cuerpo de CRISTO para cumplir esa función.

  Tal vez tengas el don de corregir, enseñar, amonestar, el de restaurar, etc.


  Dos cosas que debemos tener en cuenta:

  1. No pueden tener todos los mismos dones (o el mismo don). No pueden hacer todos lo mismo como cuerpo del SEÑOR.
  2. Tampoco podemos decir que no necesitamos la ayuda de otro miembro. Necesitamos primero, la ayuda de CRISTO, que es la cabeza; segundo necesitamos la ayuda de los miembros de ese cuerpo.

  Cuando los miembros se ayudan recién ahí el cuerpo crece y madura. La iglesia crece cuando somos uno en CRISTO y estamos sanos espiritualmente.


  Uno de los problemas más comunes en la iglesia, el cuerpo de CRISTO, son las ofensas los unos con los otros y es algo que necesita sanidad.


  Una ofensa es una falta, un pecado (grave por cierto) que lleva a la perdición, lleva a enfermarse espiritualmente.


  Cuando estamos enfermos buscamos curarnos, pero en el espíritu pareciera que nos gusta estar enfermos porque si alguien nos ofende o nos sentimos ofendidos no buscamos la cura sino que nos quedamos con esa amargura, que se transformará luego en una raíz de amargura, que si crece nos daña a nosotros y a los demás miembros.

  • Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados. Hebreos 12.15

  Tener una raíz de amargura nos hace débiles espiritualmente y no podemos crecer individualmente y menos como cuerpo de CRISTO.


  • Veamos el siguiente ejemplo: si alguien tiene un problema conmigo, ¿quién debe buscar solucionarlo?


  En un mundo que es egocéntrico, cualquiera diría que el que ofende o lastima a alguien debería buscar solucionar las diferencias, heridas y ofensas que haya causado, pero... DIOS dice en la Biblia, algo muy distinto.

  • Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
  • deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. San Mateo 5.23-24

  JESÚS dijo que te arregles con el que te ofendió.


Por otro lado;

  • Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5.16

El texto original dice:

“Confesaos, pues, unos a otros los pecados, y orad unos por otros, de modo que seáis sanados. Mucha fuerza tiene una petición de un justo hecha eficaz”.


  El que ofendió debe confesar pidiendo perdón, debe reconocer, admitir su error.


  Los dos deben hablar, deben sentarse y conversar sobre el asunto. Deben pedirse perdón y perdonar.


  Según este ultimo versículo (Santiago 5.16) para ser sanados de esas heridas que nos hacen las ofensas, debemos decirnos las cosas pero bien, no a la atropellada, sino con mansedumbre*, humildad**, amor. Y esto debe ser hecho cara a cara, no a través de otros, ni a través de mensajes. Es necesario decirse las cosas de frente. Esto es dificil pero, si queremos ser sanados, es necesario hacerlo.


Nota:

  1. * Mansedumbre = Ser suaves con los comentarios, con las contestaciones a los demás.
  2. ** Humildad = No creerse mejor que el otro.

  • “La mansedumbre hará cesar grandes ofensas”. Eclesiastés 10.4b
  • “Orad unos por otros”. Santiago 5.16

  Debemos orar por nosotros mismos y por los otros. Y tampoco aquí debe haber un mal proceder, debe buscarse la sanidad, perdonando al mismo tiempo.


  San Marcos 11.25 enseña:

  • Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

  Es decir, no le eches en cara la ofensa, no te conviertas en ofensor. Busca la sanidad y luego vendrá la unidad. Si lo haces ya no tendrás raíz de amargura, ya no vivirás frustrado.

  Si cada miembro del cuerpo buscara ser sanado, entonces el cuerpo de CRISTO sería uno, santo y sin mancha.

  Si queremos que el cuerpo de CRISTO sea fuerte, sano, restaurado y unido, haremos esto: Acción y Oración. El no hacerlo implica que el cuerpo siga enfermo, débil y dividido. Implica que cada uno hace lo que quiere.


  El cuerpo de CRISTO está enfermo espiritualmente cuando no obedece a la cabeza... CRISTO JESÚS.


  Lectura complementaria: Efesios 4.31-32

  • (31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
  • (32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.


  Notas devocionales relacionadas: “Sobre la Roca” – “Liberación Divina


A La Meta con CRISTO


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