¿Para Quién trabajamos?

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Lectura devocional: Efesios 6.5-8

(5) Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a CRISTO;

(6) no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de CRISTO, de corazón haciendo la voluntad de DIOS;

(7) sirviendo de buena voluntad, como al SEÑOR y no a los hombres,

(8) sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del SEÑOR, sea siervo o sea libre.


Modelo bíblico para el trabajador cristiano:


  1. Debemos vernos como servidores.
  2. Debemos obedecer con agrado a nuestros superiores, a menos que, se nos pida hacer algo contrario a la Palabra de DIOS, y;
  3. Nuestro verdadero jefe es CRISTO; por tanto, trabajemos con interés e integridad, sabiendo que nuestra recompensa viene de ÉL.


Recordemos también que todos aquellos con y para quienes trabajamos, son de valor para el SEÑOR y debemos tratarlos con respeto.


Los que hemos aceptado a CRISTO en nuestro corazón tenemos el deber y la responsabilidad de anunciar el Evangelio a todas las personas.


  • No creyentes (evangelismo):


Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Marcos 16.15)


  • Y creyentes (evangelismo y edificación):


1° carta a los Tesalonicenses 5.12-15

(12) Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;

(13) y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

(14) También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

(15) Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. 


Y Gálatas 6.10 dice:


Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.


Hoy honramos en el Nombre de JESÚS, a los hermanos y hermanas que trabajan sirviendo al SEÑOR con gran amor, responsabilidad y diligencia. Sabemos que el Gran DIOS y SEÑOR de nuestras almas promete que, en ÉL, nadie quedará sin recompensa.



A La Meta con CRISTO


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